Un referente sirio en igualdad ha caído en el olvido

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Vivimos tiempos convulsos en los que la sucesión de noticias muy importantes no nos dejan un respiro, pero mientras miramos hacia distracciones de todo tipo, incluidas ciertas noticias sobre el feminismo, Mariana Marrash avanza hacia el olvido sin que nadie lo impida

Ser recordado como poeta es bastante complicado, la complejidad de textos breves, llenos de significados y codificaciones, exigen a quien lo lee un esfuerzo mayor que con otro tipo de textos. Si ahora hicieran el ejercicio de cerrar los ojos y empezar a recordar autores conocidos por su poesía, su lista sería seguramente breve y bastante masculina.

En España tuvimos a grandes poetisas como Maria Beneyto (València, 1925-2011) o Gloria Fuertes (Madrid, 1917-1998); la primera nunca recibió realmente el reconocimiento merecido en vida que se merecía y la segunda fue reducida al ridículo por el carácter infantil de sus poemas. Si la poesía es un género olvidado, las poetisas son su máximo exponente.

Pero si hablamos de Mariana Marrash muy pocos sabrán quién fue y qué relevancia pudo tener. En ella se conjuntaban varios factores para que el reconocimiento a su labor sea internacionalmente olvidado; el primero y quizás más relevante es que es una mujer, escogió brillar en una de las artes menos valoradas por el público general y nació en Siria.

La Siria que hoy conocemos es la de los refugiados, los grupos terroristas y por desconocimiento se asocia a guerra, radicalismo, pobreza, islamismo, miseria. Por distorsión y desconocimiento en Europa mucha gente lo visualiza como un nido de gente peligrosa.

El Alepo en el que nació Mariana bint Fathallah bin Nasrallah Marrash era una ciudad próspera y muy rica, un nido de intelectuales en pleno esplendor del Renacimiento Árabe. Al-Nahda, que es el nombre que recibió éste movimiento, se traduciría como como el despertar árabe. El movimiento se inició en Líbano, Egipto y Siria. Después se extendió a otros países árabes y, nada que ver con el Renacimiento europeo de a partir del 1300, éste se basó en una búsqueda de la creación nueva y no una revisión del período clásico.

Mariana nació en el seno de una familia de creencias cristianas en un Alepo boyante y muy implicado en el destino que debería tomar el pueblo árabe. Sus padres decidieron que debería tener la misma educación que sus hermanos y esto, a mediados del siglo XIX, era atípico. Sus hermanos y ella aprendieron de manera exquisita grandes conocimientos literarios y aprendieron francés, inglés e italiano.

Los historiadores afirman que la personalidad de Mariana era fuera de lo común. No quiso contraer matrimonio (aunque finalmente lo hizo y tuvo tres hijos), sentía una gran pasión por las literaturas europeas y viajo en varias ocasiones, publicó artículos y poemas en diarios de Síria y Líbano y fue una gran defensora de la libertad de expresión femenina.

La libertad de las mujeres en aquella época estaba enteramente sometida a la familia y, obviamente, su lugar en la sociedad era “ornamental-reproductivo-asistencial”. Personas como ella animaban a las otras mujeres a levantarse frente a éstas tres normas y a avanzar hacia un lugar en lo social.

Pero hoy en día a penas queda nada de Alepo, la historia Siria ha sido eliminada desde su antigüedad hasta su contemporaneidad. A las mujeres Sirias las podremos imaginar con velo y sin libertad, pero como mínimo deberíamos no verlas sin pasad.

De Mariana no queda mucho más que libros de estudio. De su obra difícilmente podrán encontrar nada porque su poesía, como su lucha, han quedado destruidas. Buscarán Marrash en Google y aparecerá su hermano, pero poco más sobre ella que un breve artículo en la Wikipedia. Ni feminismo ni literatura, ni un recuerdo, quedan de una autora que demostró su valentía.

Su obra “Una hija del pensamiento” no es fácil de encontrar, su poesía ya no es leída por nadie y, aunque necesaria, ha caído en el saco de las cosas prescindibles en nuestra sociedad actual. La que posiblemente sea la primera mujer periodista era siria, nació en un Alepo poderoso y animaba a las mujeres hacia la igualdad. Mariana Marrash, al igual que la ciudad que le vio nacer, ha sido destruida.

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