Brooke Candy, la princesa freak del sexo libre

Share Button

Como una muñeca hipersexualizada y a ritmo de rap nos encontramos a Brooke Candy. Dulce por fuera pero ácida por dentro es la artista controvertida por autonomasia. Sus vídeos destilan sexo, su interpretación es puro vicio. Si alguien es capaz de negarle el reconocimiento de gran cantante, no podrá negarle el talento icónico que la rodea.

20160325_Brooke-Candy

Si no la conoces de nada, deberías empezar por su tema Opulance (más abajo os lo compartimos). La Princesa del Freaky, o Freaky Prince$$ como es conocida, tiene veintiséis años, es californiana y entre sus múltiples facetas está la de ser cantante, modelo y bailarina de striptease. Se dio a conocer en el mundo de la música con  “Das me”, “Everybody Does” y “I Wanna Fuck Right Now”. Moderados éxitos que le sirvieron para abrirse paso con las grandes discográficas como RCA (propiedad de Sony).

La estética, ciertamente barroca, podría recordar a la de una atrevida Lady Gaga aunque Brooke Candy no se queda ahí. Sus influencias estilísticas van de la mano de su amigo, el diseñador Seth Pratt. Entre sus amistades se encuentra el estilista italo-japonés Nicola Formichetti, quien fue responsable de los atuendos de Gaga, trabajó con Thierry Mugler y se encarga actualmente de la firma asiática Uniqlo.

La infancia de Brooke Dyan Candy se produce en un suburbio californiano pero sus padres, una enfermera y un contable, le propiciaron una visión de la vida amplia.

Para aquellos y aquellas que os guste Sia, la cantante del candelabro que nunca quiere mostrar su rostro, os contaremos que descubrió a Brooke a través de Instagram. No tardó en sentirse atraída por su personaje y apostó por ella produciéndole y escribiéndole el tema “Living Out Loud”. Sia dice de Brooke Candy que es una “feminista glam alien”.

Brooke se define como pansexual, aunque es abiertamente lesbiana. Siente verdadera admiración hacia la transexualidad y es gran defensora del feminismo así como de la legalización de la prostitución.

La artista lleva ya unos cuantos álbums sin que eso haya significado un éxito comercial mundial, a cambio tiene fieles seguidores. Sus pocos complejos, la calidad de su trabajo, y su introspección en el terreno estilístico bien le merecen la consideración de estrella que no se queda sólo en la provocación: vive en ella.

Share Button

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *