¿Sabes lo que es el booktubing?

Son jóvenes, tienen encanto y están armados con una cámara de vídeo. Su misión está clara: recomendar a todo el planeta aquellos libros que les han hecho estremecerse más. El booktuber no nace, se hace, es fruto de la constancia del lector que comparte en redes sociales, blogs, y videoblogs sus reseñas literarias. ¿Quién dijo que con la tecnología la gente ya no leía?

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La palabra que mejor les define es «comunidad», sus capacidades más notables son la pasión, el diálogo ameno y cercano, mucha sed de lectura y mucho humor.

El centro de su desintersado trabajo es leer libros y reseñarlos. Cientos, miles o millones de suscriptores se inspiran en sus vídeos para comprar sus próximas lecturas, muchos otros participan dando sus contraopiniones y retroalimentando una cultura sobre el libro.

Si bien el fenómeno es amplísimo en lengua inglesa, cuentan con auténticas estrellas en Youtube Elizziebooks, Caleb J. Ross; en español tenemos a Las palabrasdefa (con más de 260.000 seguidores), Clau Reads Books (con más de 137.000) Nube de Palabras (más de 50.000), Letras Claras (22.000 y subiendo),…

Pero no es sólo un fenómeno «de chicas», los chicos aquí también tienen muchísimo que decir: AbriendoLibros (con más de 116.000 fans de sus vídeos), Javier Ruescas (con sus 100.000 y en aumento), Lewis Rimá (más de 12.000 seguidores), Diego Marcapaginas (reune a más de 10.000), Abnormal Reader (con más de 7.000 seguidores), y muchos más.

Uno de sus ejercicios creativos estrella son los booktags, book tags, o book-tags (los encontraréis escritos de las tres maneras). Cuestionarios sobre libros, autores, sagas, etcétera, que comparten con sus seguidores y que responden en la siguiente publicación. Estos juegos sirven para que otros booktubers se unan y creen una cadena de vídeos que suele ser bastante divertida y con algunos guiños de complicidad. Esta dinámica no sólo les permite relacionarse y ampliar su círculo de amigos librófilos sino que les aporta diferentes puntos de vista de cada libro leído.

No son pocas las bibliotecas que han visto en este movimiento cultural una clara lanzadera que anime a la gente a leer y a compartir en las redes sociales un placer tan íntimo como el de la lectura. No son pocas, tampoco, las editoriales que se han interesado por estos autores de contenido no sólo para que les promocionen sus próximos lanzamientos sino también para publicarles.

Mucho que ver en todo esto tiene que ver el fenómeno de la autopublicación. La ventana abierta a que todo el mundo pueda publicarse su propio libro ha dejado pasar a muchos autores buenos que no hubieran publicado en algún sello. También es cierto que una ventana abierta deja pasar de todo y que en algunos casos lo infumable de una mala novela o una saga plagiada de otra queda rápidamente detectada por los booktubers que, como si críticos del New York Times se tratasen, pasan a otra cosa mariposa sin darles mayor importancia.

Aunque podríamos pensar que la «generación Kindle» podría estar viviendo entre estos lectores profesionales, el papel sigue estando más presente que nunca. Abrazados y abrazadas a sus libros de papel no sólo comentan la historia o el desarrollo del autor, la cubierta, la edición en sí, es algo que forma parte de su apasionado análisis. Son amantes del libro de papel y de sus ilustraciones.

Quizás no sean los booktubers la esperanza de que la sana costumbre de la lectura siga viva pero sí que son, sin duda alguna, grandes responsables de un fenómeno mundial en el que los libros vuelven a tener vida, donde

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