Los límites del control

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Emprender un viaje, alimentarse de arte, de cultura, de ciencia y llegar al destino para derrotar al control, como en la película de Jim Jarmusch que da título a este artículo. Cada día sucesivamente hay que hacerlo porque en eso consiste crear, en eso estriba la experiencia de saltar obstáculos para llegar a la publicación, al estreno, a tu pequeño logro.

Una novela, una película, una escultura, un cuadro, una serie o un artículo de opinión… sólo deben obedecer a la premisa de su autor o autores. Puede tratarse de un punto de vista ingenuo teniendo en cuenta que el arte también es industria. Sin embargo, el creador debe tener claro que en esa frase no existe propiedad conmutativa.

La censura, la minoría ofendida de turno o el escándalo viene después. A veces la ofensa e incluso el delito no cabe duda y en realidad no hay arte. Sólo propaganda. Aunque en la propaganda si existe propiedad conmutativa y también puede ser arte. Seguro que Leni Riefenstahl* estaba de acuerdo. El nombre de esa cineasta y el de tantos otros a lo largo de la historia han conseguido a través de su arte imponerse a moralidades, debates históricos y polémicas.

Porque la cultura no sólo no es etiquetable a golpe de tuit, tampoco es abarcable a golpe de sentencia por muy bien justificados que estén los fundamentos de derecho. ¿Podría Pasolini rodar Saló hoy?

Un chiste puede ser ofensivo, de mal gusto o directamente abominable pero no es delito. Pero el documental “El triunfo de la Voluntad” de Leni Riefenstahl hace apología del nazismo y a la vez es una obra maestra. Verlo no te convierte en admirador de ese régimen de terror, si coleccionas propaganda soviética eso no te va a convertir en el nuevo Stalin.

Hay una línea que se confecciona a base de educación desde la infancia que hace que puedas distinguir entre ideología y arte por mezclada que esté. Igual que el deporte. El baloncesto se vive igual en las canchas callejeras de las grandes urbes estadounidenses y en la Yugoslavia de principios de los 90 a punto de desangrarse por la guerra, pero no es lo mismo.

Como toda experiencia humana el arte imita a la vida. Refleja lo que pasa, lo que ha pasado y lo que pasará. Y ni el sistema judicial más perfecto, ni la democracia más avanzada podrá evitar que de vez en cuando un enfant terrible pinte el nuevo origen del mundo para oprobio y desmayo de propios y extraños.Ahora acabamos de descubrir que incluso antes de Altamira, a pocos kilómetros de ese lugar de Bisontes enfurecidos, pero con bastantes siglos de antelación; quizás y sólo quizás algunos neandertales ya sentían el impulso irrefrenable de emborronar los recovecos de una cueva. Seguro que sus compañeros pensaron que aquello era absurdo o incluso muy ofensivo. Después de La Pasiega vino la polémica. Y que prosiga.

 * Leni Riefenstahl: 1902-2003, directora de cine, guionista, actriz, fotógrafa y bailarina. Se le asoció a los círculos cercanos de Hitler. Fue la directora del documental “Triumph des Willens” considerado de propaganda Nazi.
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Manuel Cobo

Manuel Cobo

Abogado no ejerciente y cinéfilo empedernido. Siempre en decadencia.
Manuel Cobo

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